Un pez de casi 5 metros y medio (18 pies) fue lo que pescó el viejo Santiago. Solo con imaginarlo se entiende porque el joven Manolín admira tanto al viejo y desea aprender más de él. Es una historia corta pero profunda: un hombre lucha con un inmenso pez. La breve historia realmente muestra el esfuerzo de un hombre que vive para lo que fue hecho, para ser pescador. Hay cosas que rescatar en esta pesca insólita. Por ejemplo: es un pescador viejo, zarpa al mar sin compañía todos los días, a pesar de estar "salao" por mucho tiempo sigue con la fe en que pescará algo grande, conoce las técnicas de la pesca pero nunca deja de aprender algo nuevo, reconoce el valor de la compañía humana, es un amante del béisbol, religioso católico, amante del mar y respetuoso de todas las criaturas del mundo, hombre fuerte y valiente, se anima a sí solo y logra superar todos los obstáculos por sí mismo.
"El viejo y el mar", novela de Ernest Hemingay, representa el esfuerzo de un hombre por no dejar vencerse. En todo momento de la obra, se logra ver esto: cuando sabe que no tiene qué comer, cuando sabe que los días se alargan sin pescar algo bueno, cuando él mismo se da consejos de valentía, cuando no se deja vencer por sus recuerdos pasados, cuando debe pensar cómo pescar al inmenso pez, cuando debe regresar a casa, cuando se enfrenta a los tiburones o incluso cuando debe llegar a su cama a descansar. En todo momento Hemingway no deja de mostrar esa lucha del hombre por no dejarse vencer ante las adversidades. Es una actitud humana que está en todo momento de tu vida, incluso cuando envejeces.
Es increíble cómo esta obra tan sencilla puede hacernos entender que el hombre aunque esté cansado y sin fuerzas, es capaz de ganar una victoria. Veo que el pez es él mismo, es un pez que simboliza lo que el viejo vale en la vida. Su triunfo fue vencerse a sí mismo. El triunfo del viejo fue pescar el pez, no llegar con el pez grande a la orilla. Y esto queda claro en este diálogo tan sencillo:
"-Me derrotaron, Manolín - dijo - Me derrotaron de verdad.
- Cierto. Él no lo derrotó. El pez, no.
- No. Cierto. Fue después."
Victoria que sólo los que conocen la realidad, saben apreciarla. Fue una victoria de uno a uno, hombre y pez. Lo demás fue una enfrentamiento donde la ayuda de más hombres era necesaria para enfrentarse a más de 6 tiburones. Es una victoria que no se refleja en lo económico, pero resulta interesante cómo en silencio, el viejo tiene ganado el respeto y admiración de sus compañeros pescadores. Es curioso descubrir que la historia de este triunfo admirable quedará sólo para los conocedores de la isla y no para los turistas que no saben el gran esfuerzo que se necesita cada día para enfrentarse a las adversidades, quizá porque tengan todo a la mano.
La vida de Hemingway fue totalmente inestable, su suicidio lo hizo leyenda entre las generaciones posteriores y su biografía ganó misticismo por todas las adversidades que tuvo que enfrentar. Una vida desordena. Pero quizá también pescó un gran pez en su vida y sólo los conocedores saben muy bien el esfuerzo que conlleva enfrentarse a sí mismo, porque eso vale más que cualquier premio material o vivir cómodamente. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por el Viejo y el Mar, luego recibió el Nobel de Literatura en 1954 por su obra completa.

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