Entre la civilización y la barbarie


Imagen relacionadaRoma llamaba bárbaros a los habitantes que vivían fuera de su territorio. Los bárbaros no sólo eran los extranjeros, sino hacía referencia a los pueblos que solucionaban sus conflictos fuera de la ley establecida por Roma. La primacía de las pasiones sobre la razón y el poder ilimitado de la fuerza en la resolución de sus problemas caracteriza a la barbarie. No cabe duda de que el legado más importante de la antigüedad al mundo occidental es el Derecho Romano: el ordenamiento jurídico que reconoce los derechos y deberes que tienen los ciudadanos para convivir en una sociedad. El surgimiento de los estados modernos se construyó sobre la creencia de que la mejor manera de resolver los conflictos era a través del respeto a las leyes reconocidas. El Perú, a lo largo de su historia, ha vivido entre la civilización y la barbarie.

Ha pasado un mes exacto desde que los peruanos vimos, nuevamente, cómo se solucionó un conflicto entre los poderes del Estado. La disolución del Congreso por el Ejecutivo ocurrió el 30 de setiembre de 2019 y desde ese día, “ha corrido mucha agua debajo de este puente”. Quizá la noticia más relevante de hoy fue la presentación del Plan de Gobierno del Ejecutivo. Resulta absurdo cómo un Gobierno elegido democráticamente hace 3 años muestre recién sus metas a alcanzar. ¿Es posible que haya obstrucción de alguna parte cuando no existía un rumbo fijo previo? ¿Por qué presentar un nuevo plan si los que votamos por PPK-Vizcarra pusimos nuestra confianza en sus compromisos electorales?

Resultado de imagen para tribunal constitucionalAyer, el Tribunal Constitucional aceptó la demanda competencial del presidente del Congreso para declarar inconstitucional la disolución del Congreso por el gobierno de Vizcarra. Esto no ha tenido gran impacto en los medios, pero considero que es un gran paso para dejar atrás la barbarie que nos persigue. Los guardianes de la Constitución deberán resolver la constitucionalidad de la disolución. Y aunque, el veredicto parece ya predecible por la clara parcialidad de algunos miembros del Tribunal, creo, al igual que muchos notables constitucionalistas, que la tarde del 30 de setiembre se rompió el orden constitucional. En el imperio de la razón no existe el término “denegación fáctica”. Si el Tribunal Constitucional acepta esta figura y todas las demás acciones ilegales que cometió el Ejecutivo, como usar la cuestión de confianza para invadir funciones del Legislativo, abrirá la caja de pandora sin límites para futuros gobiernos. En el mundo civilizado la legitimidad de un gobierno se basa en el respeto de la legalidad, no en lo que pide el pueblo porque la voluntad popular siempre es apasionada, volátil y difícil de medirse.

Resultado de imagen para la marcha mas grande de chileEstas últimas semanas vimos cómo nuestros vecinos resolvían sus conflictos propios. Algunos confunden un reclamo popular justo con el uso de la violencia extrema. “La marcha más grande de Chile” fue sin lugar a duda una manifestación popular digna de imitar porque fue pacífica y dejó claro el mensaje; por el contrario, las “brisitas bolivarianas” expresadas en marchas destructivas previas y caos posterior no pueden ser alabadas. En el Perú, hay personas que amenazan con “incendiar la pradera” si el fallo del Tribunal Constitucional le da la razón al Congreso o que piden el cambio de Constitución debido a tantos cuestionamientos. Yo los llamaría bárbaros modernos porque viven fuera de los límites de la ley. Fuera cual fuera el resultado del Tribunal, un verdadero demócrata debería aceptar las decisiones dadas. Allí se mide la virtud de los ciudadanos. Comparto la indignación que generaba tener a congresistas mediocres (sobretodo por los izquierdistas que pidieron que se vayan todos sin embargo son los primeros en querer reelegirse); pero, respetar la división de poderes, la autonomía de las instituciones y el orden constitucional establecido sin quebrarlo mediante la violencia o apariencias legales nos separará totalmente de la barbarie y nos colocará en el mundo civilizado.

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