Solo. Sin reacción. Atormentado por su propia consciencia. Marginado y
excluido políticamente. Repudiado por "el pueblo" que decía
representar. Abandonado y traicionado por quienes lo adularon alguna vez
durante sus días de poder. Despojado de toda legitimidad y legalidad por su
propia ineptitud golpista. Así finalizó la época del cobarde profesor que
sesgado por su nefasta ideología gobernó el Perú sin escrúpulos. Así terminan
siempre los dictadores: en la más completa soledad y despreciados por toda una
nación. Hoy, los patriotas y demócratas, les hacemos recordar a todos los
peruanos que ningún aventurero político puede quebrantar el orden
constitucional establecido a su conveniencia. Pedro Castillo se merece este
histórico infeliz final.
Comentario escrito el día que dio su fallido golpe de estado y fue capturado ese mismo día: miércoles 7 de diciembre de 2022.
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